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 COMPARACION ENTRE LAS DOS VERSIONES DE LA BIBLIA
VERSION REINA VALERA 1960 NUEVA VERSION INTERNACIONAL
Mateo 20:16
“Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.” “Así que los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.”
¿Los primeros y últimos de qué?
Mateo 17:21
Pero este género [los demonios] no sale sino con oración y ayuno. [NO EXISTE EL VERSICULO 21]
Mateo 25:13
“Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.” “Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.”
Aquí se niega la segunda venida de Cristo
Mateo 18:11
Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. [NO EXISTE EL VERSICULO 11]
Santiago 5:16
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” “Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.”
Se cambia la palabra ofensa por pecado apoyando así por ejemplo la confesión de pecados ante un sacerdote
Job 21:30
“Que el malo es preservado en el día de la destrucción?
Guardado será en el día de la ira”
“En el día del desastre, el malvado se salva;
¡en el día de la ira, es puesto a salvo!”
¡Los impíos se salvan!
Romanos 8:1
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,
Isaías 8:19
“Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?” “Si alguien les dice: Consulten a las pitonisas y a los agoreros que susurran y musitan; ¿acaso no es deber de un pueblo consultar a sus dioses y a los muertos, en favor de los vivos?”
Da a entender que se puede consultar a los muertos a favor de los vivos
Hebreos 11:4
“Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” “Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía.”
Se apoya la inmortalidad de alma
Isaías 28:10-13
“Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír. La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos.” ¿Niños que repiten: “a-b-c-ch-d, a-e-i-o-u, un poquito aquí, un poquito allá”? Pues bien, Dios hablará a este pueblo con labios burlones y lenguas extrañas, pueblo al que dijo: Éste es el lugar de descanso; que descanse el fatigado; y también: Éste es el lugar de reposo. ¡Pero no quisieron escuchar! Pues la palabra del Señor para ellos será también: a-b-c-ch-d, a-e-i-o-u, un poquito aquí, un poquito allá. Para que se vayan de espaldas cuando caminen, y queden heridos, enredados y atrapados.
Se omiten los mandamientos.
Juan 9:35
“Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?” Jesús se enteró de que habían expulsado a aquel hombre, y al encontrarlo le preguntó: —¿Crees en el Hijo del hombre?
Se niega la divinidad de Cristo
Hechos 8:37
“Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.” [NO EXISTE EL VERSICULO 37]
1 Timoteo 3:16
“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria.”
“No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe: Él se manifestó como hombre;
fue vindicado por el Espíritu,
visto por los ángeles,
proclamado entre las naciones,
creído en el mundo,
recibido en la gloria.”
Se niega la ascención de Cristo al cielo
Marcos 15:28
Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos. [NO EXISTE EL VERSICULO 28]
Colosenses 1:14
“en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” “en quien tenemos redención, el perdón de pecados.”
Se niega la muerte de Cristo
Hebreos 1:3
“el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,” “El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas.”
Se niega el sacrificio de Cristo en la cruz
Hechos 1:3
“a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas infalibles, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.” “Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios.”
Se pone en duda la resurrección de Cristo al cambiar la palabra infalible (indudable, cierto, inequívoco, etc.) por convincente (persuasivo, concluyente)
Apocalipsis 11:17
“diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.” “Señor, Dios Todopoderoso, que eres y que eras, te damos gracias porque has asumido tu gran poder y has comenzado a reinar.”
Se niega la segunda venida de Cristo

Si Cristo tuvo en la oración su fuente de poder, y otro tanto ocurrió en la experiencia de sus discípulos, ¿qué menos podría pasar hoy en nuestra propia vida? Son tantos los beneficios que proporciona el hábito de orar, que sería incomprensible que un creyente que dice amar a Dios no cultivara este privilegio de vivir en diálogo y en sintonía con el Señor.

Veamos algunos de los múltiples beneficios de la oración:

  1. Nos amista con Dios. Nos hace sentir acompañados por él. Ahuyenta toda posible soledad del corazón. Y al crecer así nuestra amistad con el Señor, más deseamos convivir con él.
  2. Nos llena de paz. Si tenemos ansiedad, depresión o angustia, nuestra relación con Dios nos inunda de paz. Nos da calma interior, dominio propio y equilibrio emocional.
  3. Nos da seguridad. Quita los temores del corazón y nos ayuda a sentirnos más confiados. Nos da la certeza del cuidado protector de Dios y nos aleja del peligro.
  4. Nos da fortaleza espiritual. Así actúa la oración: nos hace fuertes para rechazar la tentación y el mal circundante. Vence nuestros desalientos y debilidades personales.
  5. Nos ayuda a conocernos mejor. Nos lleva a examinar nuestra vida para detectar nuestras necesidades, con el fin de presentarlas luego ante Dios. El solo examen de nuestra vida interior nos ayuda a crecer psicológica y espiritualmente.
  6. Nos enseña a ser agradecidos. La verdadera oración no sólo tiene la finalidad de pedir, sino también de reconocer y agradecer las bendiciones del Altísimo. En realidad, ¡siempre deberíamos sentir y expresar gratitud a Dios!
  7. Nos cambia el carácter. Eleva nuestros pensamientos, mejora nuestras decisiones y renueva nuestro modo de ser. Quien ora con sinceridad y con fe, abriéndole su corazón al Señor como a su mejor amigo, embellece y perfecciona su carácter.

Fuente: “Todavía existe esperanza”, Enrique Chaij, Pág. 57

En las páginas del Antiguo Testamento existen numerosas profecías acerca del esperado Mesías, las que fueron formuladas con muchos siglos de anticipación, algunas de las cuales no fueron entendidas claramente. Pero cuando se cumplieron con admirable precisión, entonces se advirtió en ellas su contenido mesiánico. He aquí algunas de ellas:

  1. El Mesías nacería en Belén (Miqueas 5:2). San Mateo dice, de manera explícita, que Jesús nació en “Belén de Judea en tiempos del rey Herodes” (San Mateo 2:1; ver también S. Lucas 2:4-6).
  2. Nacería de una virgen y se llamaría Emanuel (Isaías 7:14) . Esto se cumplió en Jesús según S. Mateo 1:22, 23 y 25. Emanuel significa “Dios con nosotros”, y la encarnación de Jesús es la prueba del deseo de Dios de morar con sus hijos.
  3. Sería llevado a Egipto (Oseas 11:1). Cuando el rey Herodes, monarca de Judea, se enteró de que había nacido un niño a quien algunos identificaban como futuro “rey de los judíos”, decidió matar a todos los niños menores de 2 años que había en Belén (S. Mateo 2:14,15). Pero los padres de Jesús alcanzaron a huir hacia Egipto para salvar la vida al recién nacido.
  4. Juan el Bautista sería su precursor (Isaías 40:3; Malaquías 3:1). Juan el Bautista fue un profeta que generó un gran reavivamiento espiritual entre el pueblo judío, preparando así el camino para la llegada del Mesías (S. Mateo 3:1-3; 11:10).
  5. Realizaría una vasta labor espiritual mediante el ungimiento del Espíritu Santo (Isaías 61:1,2). Según esta profecía, Jesús vendría a aliviar a los quebrantados de corazón y dar vista a los ciegos. Al comenzar su ministerio, Cristo afirmó ser el cumplimiento de esta profecía (S. Lucas 4:18-21). A partir de entonces no dejó de consolar a los tristes y sanar a los enfermos.
  6. Hablaría en parábolas (Salmos 78:2). En S. Mateo 13:34 y 35 leemos que Jesús hablaba “estas cosas en parábolas. Sin emplear parábolas no les decía nada”. De hecho, en los evangelios aparecen más de 50 parábolas que Jesús pronunció.
  7. Sería nuestro Pastor (Isaías 40:11). Jesús mismo asumió ese título. Él afirmó: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (S. Juan 10:11).
  8. Sería traicionado por uno de sus discípulos (Salmos 41:9). Los evangelios narran que Judas, unos de sus discípulos, entregó a Jesús para ser juzgado, traicionándolo (S. Juan 18:2, 3).
  9. Sería vendido por 30 piezas de plata (Zacarías 11:12). Treinta piezas de plata era el precio que se pagaba por un esclavo (Éxodo 21:32), y equivalían a 120 días de salario de un trabajador. En S. Mateo 26:14 y 15 se afirma que Judas recibió 30 piezas de plata a cambio de traicionar a Jesús.
  10. Serían horadados sus manos y sus pies en la crucifixión (Salmos 22:16). Según el historiador Flavio Josefo, la crucifixión era una práctica común en Palestina. Esta era una de las peores formas de tortura y uno de los métodos de ejecución más cruel que jamás se hubiera inventado. Con respecto a las heridas que dejaron los clavos en sus extremidades, Jesús afirmó: “Miren mi manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean…” (S. Lucas 24:39).
  11. Se burlarían del Mesías (Salmos 22:7, 8). Los evangelios nos cuentan que los judíos “blasfemaban contra él” , “se burlaban de él”, y los que estaban crucificados con él “lo insultaban” (S. Marcos 15:29-32).
  12. Le darían a beber vinagre con hiel (Salmos 69:21). Un soldado romano le ofreció vinagre con hiel a Jesús en la cruz (S. Mateo 27:34, 48). La mezcla de vinagre con hiel producía en el crucificado un cierto adormecimiento. Sin embargo, Jesús lo rechazó, ya que no quería nada que nublara la lucidez en un momento como ese.
  13. Partirían sus vestidos y echarían suertes sobre su ropa (Salmos 22:18). La “capa” de Cristo (S. Juan 19:23) era sin costura; de allí que, en el momento de la crucifixión, los soldados romanos decidieros echar suertes sobre ella antes que dividirla en partes (S. Mateo 27:35).
  14. El Mesías sufriría para consumar nuestra salvación (Isaías 53:4-9). Sería azotado, herido, abatido, menospreciado, llevado como oveja al matadero, sin abrir su boca. Se cumplió dramáticamente cuando Cristo ofrendó su vida, según la narración detallada en los evangelios.
  15. El Mesías nacería en el tiempo determinado por Dios y predicho por la profecía (Daniel 9:24-27). En síntesis esta profecía dice que el Mesías (es decir Cristo el Ungido) aparecería 483 años después del decreto emitido en el 457 A.C. para restaurar Jerusalén, lo que equivale al año en que Jesús fue bautizado y comenzó su ministerio público: 27 D.C. Al comenzar su obra, Jesús proclamó: “Se ha cumplido el tiempo… El reino de Dios está cerca” (S. Marcos 1:15).

Fuente: “Todavía Existe Esperanza”, Enrique Chaij, Pág. 18