Por Carolyn Azo.

Isaías 5:20 “¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”.

Es increíble ver como el mundo ha llegado a un estado igual o peor que las ciudades de Sodoma y Gomorra; donde niños, mujeres y ancianos, en especial, tienen que sufrir las consecuencias del pecado. En estos días estar de parte de la verdad parece locura a los ojos de los hijos del mundo, digo eso porque los hijos de Dios aceptan y obedecen las normas que él mismo dejó. Bien dice el dicho: “Es ciego el que no quiere ver”. Es imposible no darse cuenta como las profecías están cumpliéndose delante de nuestros ojos y los pilares bíblicos están siendo dejados de lado.

Cuando Dios creó el mundo estableció dos pilares de suma importancia para nuestra felicidad y bienestar humano, pero el ser humano dado a su terquedad y pecado siempre ha tratado de modificarlos, me refiero al matrimonio y al día de reposo bíblico, el sábado.

Estos últimos tres años el mundo se ha visto envuelto en una secuencia de sucesos rápidos donde se han cambiado los valores bíblicos por los deseos humanos. Bien lo dice la Biblia en Isaías 5:20 que “a lo malo le llamarán bueno y a lo bueno malo”.

La doctrina del matrimonio

Dios creó al hombre y a la mujer, los unió en matrimonio para que fuesen felices, para que procreasen y poblasen la tierra, pero como todos somos testigos el diablo se ha esforzado desde el inicio por romper matrimonios y crear nuevas formas de este fundamento bíblico; privilegio de unión dado a la pareja edénica, y por consiguiente, a nosotros, por el mismo Dios. Sin embargo, el ser humano rechazando la Palabra de Dios se ha corrompido y va atrás de sus deseos. No lo digo yo, lo dice Pablo en Romanos 1:26,27; cuando dice: “Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Del mismo modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.

La doctrina del sábado

Una vez juntos, la primera familia participó del pilar más importante, el sábado. La Biblia dice que el sábado fue creado por causa del hombre y no el hombre para el sábado. Puede leerlo en Marcos 2:27. El Señor separó el séptimo día para que reposemos y lo santifiquemos, para que la familia esté unida y sea un recuerdo perpetuo del memorial de la creación, de su amor hacia  nosotros. Pero una vez más el hombre lo echó a perder, cambiando el sábado por el primer día de la semana, el domingo. La misma enciclopedia Wikipedia informa que, “el 7 de marzo del 321, el emperador romano Constantino I el Grande decretó que el domingo (el día del Sol) fuera considerado como el principal día de la semana, en reemplazo del sábado (‘día de reposo’)”. Claro, “día del Sol”; es decir, ahora la humanidad tenía que inclinarse ante un astro creado por Dios y dejar de lado a Dios mismo, ¡Qué herejía! El diablo en todo momento usó personas como tú y como yo, que alejados de Dios, y siguiendo teorías humanas o tradiciones, se dejaron usar como agentes que lucharon y luchan contra la verdad, -y hoy sucede lo mismo-, me refiero a la Biblia y solo la Biblia, la que debió ser para todos la única regla de fe para todos los tiempos.

La escritora Elena White a luz de la Biblia lo dijo de una forma más clara en el libro El Grande Conflicto, pág. 593.4, al hablar sobre estos tiempos. “Conforme vaya acercándose la tempestad, muchos que profesaron creer en el mensaje del tercer ángel, pero que no fueron santificados por la obediencia a la verdad, abandonarán su fe, e irán a engrosar las filas de la oposición. Uniéndose con el mundo y participando de su espíritu, llegarán a ver las cosas casi bajo el mismo aspecto; así que cuando llegue la hora de prueba estarán preparados para situarse del lado más fácil y de mayor popularidad”.

¿De qué lado estarás? ¿Cambiarás la Palabra de Dios por opiniones humanas? ¿Te unirás a los que luchan por invertir los valores morales? Es tiempo de alzar nuestros ojos al cielo, santificarnos por medio de la comunión diaria con él, porque nuestra redención está cerca.

“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”. Mateo 24:13