En las páginas del Antiguo Testamento existen numerosas profecías acerca del esperado Mesías, las que fueron formuladas con muchos siglos de anticipación, algunas de las cuales no fueron entendidas claramente. Pero cuando se cumplieron con admirable precisión, entonces se advirtió en ellas su contenido mesiánico. He aquí algunas de ellas:

  1. El Mesías nacería en Belén (Miqueas 5:2). San Mateo dice, de manera explícita, que Jesús nació en “Belén de Judea en tiempos del rey Herodes” (San Mateo 2:1; ver también S. Lucas 2:4-6).
  2. Nacería de una virgen y se llamaría Emanuel (Isaías 7:14) . Esto se cumplió en Jesús según S. Mateo 1:22, 23 y 25. Emanuel significa “Dios con nosotros”, y la encarnación de Jesús es la prueba del deseo de Dios de morar con sus hijos.
  3. Sería llevado a Egipto (Oseas 11:1). Cuando el rey Herodes, monarca de Judea, se enteró de que había nacido un niño a quien algunos identificaban como futuro “rey de los judíos”, decidió matar a todos los niños menores de 2 años que había en Belén (S. Mateo 2:14,15). Pero los padres de Jesús alcanzaron a huir hacia Egipto para salvar la vida al recién nacido.
  4. Juan el Bautista sería su precursor (Isaías 40:3; Malaquías 3:1). Juan el Bautista fue un profeta que generó un gran reavivamiento espiritual entre el pueblo judío, preparando así el camino para la llegada del Mesías (S. Mateo 3:1-3; 11:10).
  5. Realizaría una vasta labor espiritual mediante el ungimiento del Espíritu Santo (Isaías 61:1,2). Según esta profecía, Jesús vendría a aliviar a los quebrantados de corazón y dar vista a los ciegos. Al comenzar su ministerio, Cristo afirmó ser el cumplimiento de esta profecía (S. Lucas 4:18-21). A partir de entonces no dejó de consolar a los tristes y sanar a los enfermos.
  6. Hablaría en parábolas (Salmos 78:2). En S. Mateo 13:34 y 35 leemos que Jesús hablaba “estas cosas en parábolas. Sin emplear parábolas no les decía nada”. De hecho, en los evangelios aparecen más de 50 parábolas que Jesús pronunció.
  7. Sería nuestro Pastor (Isaías 40:11). Jesús mismo asumió ese título. Él afirmó: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (S. Juan 10:11).
  8. Sería traicionado por uno de sus discípulos (Salmos 41:9). Los evangelios narran que Judas, unos de sus discípulos, entregó a Jesús para ser juzgado, traicionándolo (S. Juan 18:2, 3).
  9. Sería vendido por 30 piezas de plata (Zacarías 11:12). Treinta piezas de plata era el precio que se pagaba por un esclavo (Éxodo 21:32), y equivalían a 120 días de salario de un trabajador. En S. Mateo 26:14 y 15 se afirma que Judas recibió 30 piezas de plata a cambio de traicionar a Jesús.
  10. Serían horadados sus manos y sus pies en la crucifixión (Salmos 22:16). Según el historiador Flavio Josefo, la crucifixión era una práctica común en Palestina. Esta era una de las peores formas de tortura y uno de los métodos de ejecución más cruel que jamás se hubiera inventado. Con respecto a las heridas que dejaron los clavos en sus extremidades, Jesús afirmó: “Miren mi manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean…” (S. Lucas 24:39).
  11. Se burlarían del Mesías (Salmos 22:7, 8). Los evangelios nos cuentan que los judíos “blasfemaban contra él” , “se burlaban de él”, y los que estaban crucificados con él “lo insultaban” (S. Marcos 15:29-32).
  12. Le darían a beber vinagre con hiel (Salmos 69:21). Un soldado romano le ofreció vinagre con hiel a Jesús en la cruz (S. Mateo 27:34, 48). La mezcla de vinagre con hiel producía en el crucificado un cierto adormecimiento. Sin embargo, Jesús lo rechazó, ya que no quería nada que nublara la lucidez en un momento como ese.
  13. Partirían sus vestidos y echarían suertes sobre su ropa (Salmos 22:18). La “capa” de Cristo (S. Juan 19:23) era sin costura; de allí que, en el momento de la crucifixión, los soldados romanos decidieros echar suertes sobre ella antes que dividirla en partes (S. Mateo 27:35).
  14. El Mesías sufriría para consumar nuestra salvación (Isaías 53:4-9). Sería azotado, herido, abatido, menospreciado, llevado como oveja al matadero, sin abrir su boca. Se cumplió dramáticamente cuando Cristo ofrendó su vida, según la narración detallada en los evangelios.
  15. El Mesías nacería en el tiempo determinado por Dios y predicho por la profecía (Daniel 9:24-27). En síntesis esta profecía dice que el Mesías (es decir Cristo el Ungido) aparecería 483 años después del decreto emitido en el 457 A.C. para restaurar Jerusalén, lo que equivale al año en que Jesús fue bautizado y comenzó su ministerio público: 27 D.C. Al comenzar su obra, Jesús proclamó: “Se ha cumplido el tiempo… El reino de Dios está cerca” (S. Marcos 1:15).

Fuente: “Todavía Existe Esperanza”, Enrique Chaij, Pág. 18