septiembre 2008


Algunos han dicho que Cristo vino en el año 1914, otros dicen que Cristo va a venir como un ladrón, va a raptar a los escogidos y los va a llevar al cielo; algunos sostienen que Cristo viene a las cámaras donde se invoca a los espíritus, y aún más, es muy posible que llegue el momento cuando se aparezca un ser prodigioso en una nave extraterrestre que diga que es Cristo. En general, hay mucha confusión acerca de la venida de nuestro Señor Jesucristo, y fue él mismo quien advirtió de esta confusión antes de ir al cielo.
Siendo que hay tantas versiones de la segunda venida de Cristo, la pregunta que surge es ¿A quién o a qué debemos creer? Nuestra seguridad debe estar arraigada en la Biblia, La Palabra de Dios, Como cristianos no debiéramos creer lo que dicen los hombres acerca del retorno de Cristo, sino sólo lo que este libro maravilloso nos presenta.
La Segunda Venida es una enseñanza fundamental en las Escrituras. Nuestro Señor advirtió claramente respecto a las estratagemas que se iban a presentar para engañar a la gente acerca de este evento.

Las señales acerca de su venida fueron presentadas con claridad en el capítulo 24 de San Mateo y los otros pasajes paralelos en los sinópticos. En su discurso él advierte que no se debe creer a cualquiera que pretenda ser el Cristo. (Mateo 24:5,23-28) La segunda venida tiene características que no permiten ser falsificadas por ningún ser creado. En primer lugar, la segunda venida es personal y literal. Segundo, es visible y audible; tercero, es repentina e inesperada; cuarto, es gloriosa y catastrófica.

PERSONAL Y LITERAL
Los discípulos estaban mirando al cielo tristes; su amado Maestro se despidió de ellos y regresó en una nube a su mansión celestial. Mientras su vista estaba todavía enfocada en el infinito, sus pensamientos fueron interrumpidos por dos ángeles que les dieron el reconfortante mensaje: “¿Qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:9-11) Sí, este mismo Jesús con el que convivieron por más de tres años, que después de la resurrección estuvo con ellos por cuarenta días iba a regresar de la misma manera visible en que se fue, para llevarlos con él a la patria celestial (Juan 14:1-3)
En la actualidad, algunas personas afirman que su venida es “en espíritu”, sin embargo, cuando los apóstoles hablan de su venida, usan el término parousía, que aparece 24 veces en el Nuevo Testamento, 18 de las cuales se refieren a la venida o presencia corporal y literal de distintas personas (1 Cor. 16:17) Un ser personal y visible se fue al cielo, la misma persona que ascendió “aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (2 Cor. 7:6,7)
VISIBLE Y AUDIBLE
El hecho de que Jesús venga en las nubes o con las nubes (Mat. 26:24; 24:30) enfatiza el hecho que él va a ser visto, así como los israelitas miraban la nube que los acompañaba en su peregrinar por el desierto. San Juan reafirma esto cuando dice que Cristo viene en las nubes (Apoc. 1:7)
Pero hay que hacer una distinción entre la presencia visible y la presencia espiritual. Cuando el Señor regresó al cielo, nos prometió: “He aquí que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20) También nos aseguró: “Donde están dos o tres congregados allí estoy yo en medio de ellos” (Mat. 18:20) Esta presencia es espiritual pero no corporal y visible. Para no confundir esta presencia espiritual permanente de Cristo con nosotros –a través del Espíritu Santo–, con su segunda venida, los apóstoles emplearon el término parousía (venida corporal), o epifanía (manifestación visible, aparición) (2 Tes. 2:8) porque con éstos términos enfatizan que la presencia de su venida será corporal y visible. Sin embargo, algunos grupos cristianos han confundido la segunda venida con la presencia espiritual permanente de Cristo con su iglesia, al afirmar que Cristo viene cada vez que se celebra la eucaristía o la cena del Señor, y así olvidan su segundo retorno. Otros simplemente han relegado la doctrina de la segunda venida a un segundo plano.
La segunda venida será visible a todo ojo humano. El mismo Jesús amonestó a sus discípulos a no dejarse engañar por noticias de una segunda venida “secreta” en algún lugar del planeta; él comparó su retorno al brillo del relámpago (Mat. 24:27) que es visto por todos desde cualquier ubicación geográfica. Todo esto evidencia que el segundo retorno de Jesús será visible.
Pero además de esto la segunda venida será audible para todos los seres vivientes de este planeta. El apóstol Pedro dice que ese día “los cielos pasarán con grande estruendo” (2 Ped. 3:10) “Y el Señor Jesús dijo que enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntará a sus escogidos” (Mat. 24:31) Esta descripción no deja lugar para eventos secretos. Por lo tanto la segunda venida del Señor será visible y audible a todos los seres humanos.
Anuncios
El Vino Intoxicante a la Luz de la Biblia

Por Calvin George –

 

 

“El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio”

 

Proverbios 20:1

 

 

Introducción

Se ha escrito mucha literatura buena sobre la maldad del vino embriagante desde un punto de vista social. Simpatizo con el lector de este artículo que posiblemente ha sufrido en carne propia el devastador impacto de este vicio maligno. Se ha escrito mucho sobre el horror que las bebidas alcohólicas producen en las carreteras y en los hogares. Este estudio no se ha escrito desde un punto de vista social, porque es mi humilde intento de exponer en forma plena las enseñanzas bíblicas acerca de este tema de vital importancia.

 

Una cantidad alarmante de los que se consideran evangélicos creen que el término vino en la Biblia es siempre y sin excepción vino alcohólico y embriagante. Algunos hasta sirven vino alcohólico en sus iglesias, y se atreven a llamar este evento la “santa” cena.

 

Mucho de la confusión sin duda se debe a la definición dada al término vino en los diccionarios modernos. El diccionario moderno afirma que el vino es una bebida alcohólica formado de jugo de uvas fermentado.

 

La clave para llegar a comprender este asunto es entender que la palabra vino en la Biblia es genérica, o sea, tiene diferentes significados, dependiendo del contexto en que se usa. Una escapada al hebreo o griego original nos trae cara a cara con la misma realidad. La palabra vino en griego aparece como paroinos y oinos, ambos siendo palabras genéricas. En el hebreo aparece como yayin, tiyrosh, shekar, chamar, chemer, cobe y aciyc. Todos estos términos en las lenguas originales pueden significar el fruto de la vid, o sea, jugo de uvas no fermentado, o puede significar vino alcohólico. Todo depende en el contexto, como veremos más adelante. Hay muchas más palabras en las Escrituras que son genéricas. Un ejemplo conocido sería la palabra hombre. En algunas veces significa el género masculino, en otras veces significa la humanidad en general. 1 Timoteo 2:4 dice “El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. El contexto del versículo y del capítulo nos indica claramente que hombres en esta instancia es una referencia a la humanidad en general.

 

En cada versículo donde se menciona sidra en la Reina-Valera 1960, aparece junto con la palabra vino. En esos casos la palabra vino puede ser alcohólica o no alcohólica, dependiendo en el contexto, pero el mismo contexto parece indicar que la palabra sidra es siempre y sin excepción una bebida alcohólica. En varios lenguajes, la palabra sidra fue traducida bebida fuerte.
El Vino Bueno
Veamos unos versículos en la Biblia que afirman claramente que no toda mención de vino es necesariamente un vino malo y embriagante:
“El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite” Joel 1:10.

 

Es imposible que el mosto de este versículo represente una bebida intoxicante. La palabra mosto viene de la palabra tiyrosh en hebreo, que es traducido vino con frecuencia, como en Hageo 1:11.
“Así ha dicho Jehová: como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré todo” Isaías 65:8.

 

¿Vino embriagante en un racimo? ¡Imposible! El mosto de este versículo se traduce vino en otros lugares, como acabamos de ver en el comentario anterior.
“…Aman tortas de pasas” Oseas 3:1. “Pasas” viene de la palabra “enab” en hebreo, que ha sido traducido “vino” en algunas traducciones de la Biblia, incluyendo la famosa versión King James en inglés.
“Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino…” Hageo 1:11
Vemos que el vino mencionado aquí tiene que ser la uva, que contiene el jugo natural no fermentado. El vino alcohólico correctamente envasado no se seca.
“Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite” Deuteronomio 11:14.

 

No es posible recoger vino intoxicante. Como hemos mencionado anteriormente, el vino embriagante no es un producto natural.

 

“…Con lo mejor del trigo; Y de la sangre de la uva bebiste vino” Deuteronomio 32:14.

 

Aquí vemos claramente que hay una clase de vino en la Biblia que consiste de “la sangre de la uva”. La “sangre” de la uva en su estado natural no contiene alcohol.

 

“Y será cortada la alegría y el regocijo de los campos fértiles, de la tierra de Moab; y de los lagares haré que falte el vino; no pisarán con canción; la canción no será canción” Jeremías 48:33.

 

El lagar es el recipiente donde antiguamente se pisaba la uva. El jugo que se exprimía se encontraba en su estado natural y es imposible que fuera alcohólico. El jugo que resultaba podía ser usado como una bebida de jugo de uva natural, o luego podía ser sometido al proceso de estrujar, encubar y macerar, descubar, fermentar, clarificar, filtrar y estabilizar para transformarlo en un vino alcohólico. Aquí observamos que las uvas en los lagares conteniendo jugo no fermentado son llamadas vino en la Biblia. No es posible que el vino mencionado aquí haya sido embriagante.

 

“Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero” Isaías 16:10.
“No pisará vino” es la clave aquí. Como vimos anteriormente, cuando están siendo pisadas las uvas, el jugo que resulta no es alcohólico.
“Y la tierra responderá al trigo, al vino…Y la sembraré para mí en la tierra…” Oseas 2:22-23.

 

¡Cuánto desean los malvados que fuera posible que la tierra produjera vino intoxicante automáticamente al sembrar semillas de uva en la tierra! Pero no, eso sería en contra de las leyes de la naturaleza. El vino mencionado aquí no es alcohólico.

 

“Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad…” Eclesiastés 2:3.

 

Todos sabemos que el vino intoxicante no tiene ninguna conexión con la sabiduría, y ciertamente no retiene la necedad. El vino mencionado aquí no pudo haber sido alcohólico.

 

Una colección de otros versículos que comprueban que había vino sin contenido alcohólico en la Biblia:
“En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo” Isaías 27:2.
“…y recogieron vino y abundantes frutos” Jeremías 40:12.
“Plantarán viñas, y beberán el vino de ellas” Amós 9:14.  

En su libro sobre los vinos de la Biblia, el Rev. William Patton comparte cuatro observaciones sobre el vino bueno, o sea, el jugo fresco de uvas:

 

1. Este vino bueno debía ser presentado en el altar como una ofrenda a Dios.
“…Holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro…este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año” Números 28:13-14.

 

2. Este vino era clasificado entre las bendiciones, los lujos, las necesidades de la vida.
“Dios, pues, te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto” [tiyrosh, traducido vino en otros pasajes]. Génesis 27:28.

 

3. Este vino era un emblema de bendiciones espirituales.
“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” Isaías 55:1.

 

4. Este vino era el emblema de la sangre de la redención, por la cual recibimos el perdón de pecados y bendiciones eternas.
“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?” 1 Corintios 10:16.
En todos los pasajes donde se menciona este buen vino, no hay ninguna clase de advertencia, ninguna intimación de peligro, ningún sentido de falta de aprobación, sino una aprobación decidida.

 

 

La perversión
“Veneno de serpientes es su vino, y ponzoña cruel de áspides” Deuteronomio 32:33.
El vino intoxicante no es el resultado de un proceso natural.

 

 

 

Vinificación
La fermentación siempre ha sido un símbolo de corrupción, y en la ciencia y en la naturaleza es en sí misma pudrición, descomposición, deterioro y putrefacción.

 

El alcohol nunca se encuentra en ningún producto de la naturaleza, nunca fue creado por Dios, y es esencialmente un producto artificial preparado por el hombre a través del proceso destructivo de la fermentación.  

Por favor note estos versículos de advertencia:
“Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, Lleno de mixtura; y él derrama del mismo; Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra” Salmo 75:8.

 

En este versículo se menciona un vino que se describe como fermentado. ¿Por qué? Para distinguirlo del vino no fermentado seguramente. Naturalmente, como es fermentado, es asociado con la maldad, “lo beberán los impíos de la tierra”.

 

“¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!” Isaías 5:11.
“Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba” Isaías 5:14.
“¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida!” Isaías 5:22
“Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio. Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio” Isaías 28:7-8.
“Fornicación, vino y mosto quitan el juicio” Oseas 4:11.
“Vendieron las niñas por vino para beber…” Joel 3:3.
“Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará…” Habacuc 2:5.
“No estés con los bebedores de vino…” Proverbios 23:20.
“No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; no sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos. Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo. Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más” Proverbios 31:4-7.
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” Efesios 5:18.
“¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mixtura. No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, O como el que está en la punta de un mastelero. Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; Me azotaron, mas no lo sentí; Cuando despertare, aún lo volveré a buscar” Proverbios 23:29-35.

 

Aquí vemos que la Biblia nos ordena que ni siquiera debemos mirar al vino. Los padres deben enseñar esto a sus hijos. Cuando se enfrentan con un comercial o alguna publicidad de parte de la industria alcohólica, los padres deben tomar la oportunidad cuando ocurra para inculcar a sus hijos desde pequeño que deben tapar los ojos, que es algo que la Biblia dice que no se debe mirar, que ese producto es cochino, asqueroso y abominable.

 

No solo es pecado mirar el vino, es pecado venderlo. Eso significa que hay varios trabajos que un cristiano no puede tener, porque tendrá que comprometerse en esta área. Veamos Habacuc 2:15: “¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez! Te has llenado de deshonra más que de honra, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria”.

 

Hay los que tratan de torcer este versículo, diciendo que solo es pecado dar vino al prójimo si nuestra intención es llegar a ver su desnudez. Pero el mandamiento de no dar de beber al prójimo se encuentra en otra oración y es un pensamiento diferente. No solo se pronuncia un “ay” para el que desea ver la desnudez del otro, sino que hay otro “ay” para el que da esta bebida maligna a su prójimo. Aun si esto no fuera el caso, sabemos de Proverbios 23 que es un pecado mirar al vino intencionalmente, y sabemos que es imposible venderlo sin verlo.

 

Pasajes presuntamente problemáticos
No hay duda de que el milagro cuando Cristo cambió agua en vino en Juan 2 es citado más que todos los otros pasajes de la Escritura en fallidos intentos de justificar el consumo de bebidas alcohólicas.

 

 

10 razones por qué Cristo no convirtió agua en vino alcohólico
En su librito “What the Bible Teaches about Drinking Wine”, el hermano Bruce Lackey comparte diez razones por la cual es imposible que Cristo hubiera tomado bebidas alcohólicas ni convertido agua en vino alcohólico en las bodas de Caná. Aquí aparecen en forma adaptada:

 

1. Por causa de su naturaleza santa.
“Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” Hebreos 7:26.
“Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” Juan 7:46.

2. Él no pudiera haber contradicho las Escrituras.
5:17-18. “¡Ay del que da de beber a su prójimo!..” Habacuc 2:15.
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” Mateo 5:17
Cristo no vino para violar las Escrituras, sino para cumplirlas.

 

3. La Biblia prohíbe el consumo de vino alcohólico por sacerdotes.
“No beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio” Levítico 10:9-11.

 

Cristo es nuestro Sumo Sacerdote:
“Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” Hebreos 2:17.

 

4. La Biblia también prohíbe el consumo de vino alcohólico por reyes y príncipes
“No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra; no sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos” Proverbios 31:4.
Cristo es el Príncipe de Paz (Isaías 9:6) y Rey de Reyes (Apoc. 19:16). En Mateo 27:11, se declaró el rey de los judíos.

 

5. Cristo no vino para engañar ni burlarse de la gente.
Proverbios 20:1 nos dice que el vino hace estas cosas, y aún mucho más en Proverbios 23:29-35.

 

6. Él no vino para enviar gente al infierno.
Isaías 5:11-14 nos dice que por cause del consumo de vino alcohólico el infierno tuvo que ensancharse. No, Cristo no vino para enviar las almas al infierno. Note las palabras de Juan 3:17 “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

7. Cristo no vino para poner tropiezo a ninguno.
Romanos 14:21 nos indica que el que toma vino hace eso exactamente. “Bueno no es comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite”.

 

8. El milagro de convertir agua en vino no requiere que sea vino alcohólico.
Veamos el versículo 10 de Juan capítulo 2. Es dicho que en tiempos bíblicos, la costumbre era servir el mejor vino alcohólico primero, guardando lo peor para último, cuando la habilidad de saborear se había debilitado por causa de la embriaguez. ¡Pero el versículo 10 nos indica que esto no fue el caso en esta instancia! Estas personas definitivamente podían reconocer que el vino que Jesús había creado era mejor de lo que se sirvió al principio. Esto no hubiera sido posible si ya estaban intoxicados. A la verdad, ni el vino que se sirvió primero, ni el que Cristo creó, era alcohólico.

 

Muchos argumentan que Cristo cambió agua en vino alcohólico, porque la costumbre era tomar el vino de mejor calidad primero, y dejar lo inferior para el último. Se razona que al declarar el maestresala que el vino creado por Cristo era superior al primero, tendría que ser alcohólico. No olvidemos que Cristo es el que hizo este milagro. Tomando en cuenta que él tiene poder sobrenatural, pudo haber creado un jugo de uvas más delicioso y sabroso que el vino fino más caro del mundo. Él pudo haber creado un jugo de uvas que era más gustoso que cualquier vino intoxicante, o jugo de uvas, o cualquier bebida que jamás fue ingeniado por el hombre. –CG

 

9. El Señor no hubiera recibido la gloria al causar que personas ebrias se emborrachen aún más.
El versículo 11 se convierte en un versículo clave cuando notamos que dice que por este acto, Jesús “manifestó su gloria”. El versículo 10 nos indica que habían bebido mucho. Si hubiera sido vino alcohólico, ya estuvieran borrachos, o casi borrachos. Si Cristo hubiera convertido agua en vino alcohólico, entonces se hubieran emborrachado aún más. Tal acto no hubiera permitido que se manifestase su gloria.

 

10. Permitiendo que la gente se emborrache aun más no hubiera causado que sus discípulos creyeran aun más en él. Vea el versículo 11.
__________________
Cristo estaba tan opuesto al vino alcohólico hasta el punto que él tomó vinagre (Juan 19:29-30) en vez de vino alcohólico al morir en la cruz. Marcos 15:23 “Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó”. No era porque Jesús no tuvo sed, pues en Juan 19:28 él clamó: “tengo sed”. Ciertamente es razonable concluir que rechazó el vino porque en este caso era alcohólico.

 

En ocasiones he oído de algunos bautistas u otros grupos evangélicos que sirven vino alcohólico durante la santa cena del Señor. No hay evidencia alguna que la copa que sirvió el Señor a sus discípulos en la última cena era vino alcohólico. 1 Cor. 11 no dice vino, sino copa. Mateo 26:29, en el relato de la cena del Señor nos dice “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi padre”. El relato de Marcos 14:25 y Lucas 22:18 contienen la misma verdad. El fruto de la vid por si solo nunca significa vino alcohólico en la Biblia. Representa el estado puro del jugo que la uva produce sin que sea pervertido por el proceso de fabricar vino alcohólico.

 

Algunos tratan de justificar el uso de vino alcohólico en la Cena del Señor al referirse a la frase “y otro se embriaga” en 1 Corintios 11:20-22 “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo”.

 

Primeramente quiero declarar que la palabra “embriagar” en la Biblia no siempre significa el hecho de estar intoxicado. En el artículo “Saturated or Intoxicated”, el autor desconocido afirma que entre las definiciones de la palabra “embriaguez” en algunos diccionarios antiguos se encuentra “saciar”. Si leemos este pasaje otra vez con esta definición, tiene más sentido “…uno tiene hambre, y otro se sacia…” Hay varios pasajes donde la palabra embriaguez no puede significar intoxicación, en la forma que nosotros entendemos dicha palabra. Veamos algunas:
“Embriagaré de sangre mis saetas…” Deuteronomio 32:42.
“…Y se embriagará de la sangre de ellos…” Jeremías 46:10.
“…Beberéis hasta embriagaros de sangre…” Ezequiel 39:19.

 

Pero aún si la frase “otro se embriaga” sería de veras una referencia a intoxicación alcohólica, no comprobaría de ninguna forma que la Cena del Señor se puede llevar acabo con vino intoxicante. Vemos que en estos versículos el apóstol Pablo está reprendiendo a los de la iglesia de Corinto por la forma en que celebraban esta ordenanza sagrada. La clave es la frase de Pablo en el versículo 20 donde dice “esto no es comer la cena del Señor”.

 

La Biblia nos indica claramente que la copa es un símbolo de la sangre de Cristo. 1 Pedro 1:19 nos afirma que la sangre de Cristo es preciosa, sin mancha ni contaminación. El vino alcohólico no es puro ni sin contaminación. La uva y el fruto de ella, algo que Dios hizo en forma pura y natural, han sido fermentados, o mejor dicho pervertido, en el proceso de vinificación, y no puede ser un símbolo de la preciosa sangre del Señor Jesucristo. Al contrario, ¡es insólito comparar ese diablo en forma liquida–del cual hemos sido advertidos en las Escrituras que no debemos tomar, mirar y repartir–y compararlo con la sangre redentora de Jesús! ¡Qué blasfemia! La palabra copa en 1 Corintios 11 es poterion en griego, y nunca es traducido vino en la Biblia. 1 Corintios 10:21 “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”.

 

1 Timoteo 5:23 es citado con frecuencia por los que defienden el consumo de bebidas alcohólicas. Dice así: “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.” En este versículo debemos notar que el apóstol Pablo le aconseja a Timoteo, que sufre de enfermedades y problemas estomacales. El primer elemento de su consejo a Timoteo es que deje de tomar agua. Este consejo sin dudas es por causa de que mucho del agua en tiempos bíblicos era contaminado, pues no tenían formas modernizadas de purificar el agua. El agua contaminada no iba a aliviar sus enfermedades, y aún podría haber sido la causa de sus enfermedades o problemas estomacales. El segundo elemento de su consejo es que tome un poco de vino por causa de sus frecuentes enfermedades, y en especial para el bien de su estómago. Cualquier medico honesto le va a decir que el vino alcohólico no cura enfermedades y que no es bueno para el estómago. Aproximadamente el 78% de la uva consiste de agua, la cual es proveída por Dios en la naturaleza y se encuentra libre de contaminación. Al tomar el puro jugo de la vid, Timoteo podía tomar algo natural y saludable, y a la vez evitar la obligación de tomar agua que podría estar contaminada.

 

1 Tim. 3:8 “Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino…” Este versículo me mantenía confundido por muchos años. Si el vino al que se refiere este versículo es puro jugo de uvas, ¿por qué es que los diáconos sólo pueden tomar un poco? Si se refiere a vino alcohólico en este pasaje, como a simple apariencia parece ser el caso, ¿por qué es que el diácono aparentemente puede tomar algo, con tal que no sea mucho?

 

¿Será posible que se refiera a la prohibición de muchas clases de vino? O sea, si el diácono ya tiene la costumbre de beber el jugo de uvas frescas, no debe añadir a esa costumbre el consumo de vino intoxicante.

 

Otra interpretación se podría concentrar en la glotonería, también llamado pecado de gula. La glotonería es un pecado mencionando varias veces en las Escrituras. El Diccionario Everest Cima define la palabra gula como exceso en la comida o bebida, apetito desordenado de comer y beber. El contexto de 1 Tim. 3:8 no sólo nos indica que el vino intoxicante es prohibido, sino que el consumo excesivo de vino no fermentado en forma de glotonería también. Uno de los vicios del tiempo de la Biblia era comer y beber la noche entera durante fiestas, lo que consistía en un malgasto de comida y dinero, siendo una indicación de estar fuera de control. Se dice que en los tiempos antiguos hasta se usaba varios métodos artificiales para promover el hambre y la sed para poder seguir comiendo y bebiendo durante las fiestas. Cristo mismo fue falsamente acusado de ser glotón, cuando se le llama comilón en Mateo 11:19 y Lucas 7:34. El hecho de beber excesivamente, aún bebidas no intoxicantes, era un vicio prevalente en los días del Apóstol Pablo.

 

Muchos de los diáconos en las iglesias primitivas fueron salvos de idolatría, y en su condición inconversa estaban acostumbrados a la voluptuosidad. Los que eran disipados y voluptuosos preferían el vino cuya potencia era detenida por el filtro, porque les permitía tomar principalmente sin intoxicarse. Era un vino presuntamente libre de intoxicación. Ocho páginas del libro de William Patton están dedicadas a las diversas formas de crear vino con características y sabor semejante al vino tradicional, pero sin contenido alcohólico.

 

La argumentación que dice que, al prohibir mucho vino Pablo aprobaba el uso de un poco de vino, y de toda y cada clase, es adoptar un modo de interpretación peligroso y totalmente inconstante con el uso común. –Bible Wines, p. 115
“Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publícanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos” Mateo 11:19. Aquí Cristo hace mención de una acusación falsa en contra de él. En cuanto a la segunda parte de la acusación, tiene cierto grado de certeza, pues nuestro Salvador anduvo evangelizando entre publícanos y pecadores. Pero la primera acusación que él menciona es una mentira que se estaba repitiendo con motivos de dañar su credibilidad. El versículo anterior a este menciona el cargo contra Juan el Bautista, donde se le dijo demonio tiene. Si uno va a creer la acusación de que Cristo bebía vino intoxicante basado en el versículo 19, entonces tendría que creer que Juan el Bautista estaba endemoniado, basado en el versículo anterior. ¡Qué absurdo es el abuso de este versículo por los que buscan justificar sus prácticas abominables!  

 

Cuan grande y significante se marca el contraste:

 

Uno es la causa de la intoxicación, la violencia y las angustias.El otro representa consuelo y paz.
Uno es responsable por la falta de piedad y la causa de autodestrucción.El otro es una ofrenda devota de piedad sobre el altar de Dios.
Uno es el símbolo de ira divina. El otro el símbolo de bendiciones espirituales.
Uno es el emblema de condenación eterna. El otro el emblema de salvación eterna.

 

La distinción entre el carácter del buen vino y el mal vino es tan claro como hombres buenos y hombres malos, o el día de la noche, porque uno es siempre el objeto de advertencias, es designado veneno literalmente, analógicamente, y simbólicamente, mientras el otro es comentado como refrescante e inocente, lo cual no se puede decir de un vino alcohólico.

 

¿Puede la misma cosa, en la misma condición como está, ser doblemente buena y mala, un símbolo de ira, y un símbolo de misericordia, una cosa que debe ser deseada, y a la vez algo que debe ser evadido? Por supuesto que no. ¿Y es la Biblia, entonces, inconsistente en sí misma? De ninguna manera. (Adaptado de Bible Wines por William Patton)

 

Historias trágicas en la Biblia

 

Todos conocemos la clásica historia de Noé. Pero no todos saben que lo último que se escribe de él es un hecho vergonzoso que daña su testimonio considerablemente. Veamos Génesis 9:20-21:
“Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos…”

 

Otra historia con un final desastroso es la de Lot. Por causa de haberse mudado a Sodoma, su familia fue expuesta a filosofías mundanas y abominables. Después de escaparse de Sodoma, sus hijas cometieron un pecado extremadamente abominable al lograr que Lot se embriagara. “Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó. Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre” Génesis 19:35-36

 

El Rey Belsasar perdió su reino y su vida por causa del vino. Veamos los versículos tan interesantes que relatan la historia:
Daniel 5:1-23 “El Rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en la presencia de los mil bebía vino. Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra. En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre… (V. 23) Sino que contra el Señor del cielo te has ensorbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebiste vino en ellos…”

 

Aquí notamos que entre las razones dados por Dios por la muerte del Rey Belsasar, se destaca el hecho de haber bebido vino (intoxicante sin dudas) de los vasos que pertenecían en el templo de Jehová. ¡Es triste pensar en las iglesias donde están blasfemando a Dios en forma similar cada vez que sirven vino intoxicante en la Cena del Señor, y a la vez tener el coraje para proclamar que esa copa de demonios (1 Cor. 10:21) es un símbolo de la preciosa sangre de Cristo! Tal “santa cena” no tiene nada de santo.  

 

Un Desafío

 

Daniel rechazó firmemente el vino alcohólico que le ofreció el rey Nabucodonosor y de esa manera nos dejó un gran ejemplo.
“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse” Daniel 1:8

 

¿Está usted dispuesto a proponer en su corazón–tal como lo hizo Daniel–no contaminarse con vino intoxicante?

 

 

Observaciones finales acerca del vino alcohólico
(Compilado de afirmaciones por Billy Sunday y otros)

 

Ataca a la mujer y al niño indefenso. Es un cobarde. Es un ladrón. Te quita el deseo de ser hombre. Te quitará los amigos que tienes. No le importa si uno es joven o grande. Te dejará en trapos. Te robará tu familia. Empobrece a niños y trae locura y suicidio. Te quitará la camisa de encima. Sacará el último bocado de pan a un niño hambriento. Quitará la virtud de tu hija. Es lo más sucio, lo más bajo, lo mas depravado y la cosa más maldita que jamás se ha escapado del infierno. Tiene el poder de cerrar cada iglesia de este país. Respeta el ladrón y estima el blasfemador. Llena las cárceles y las prisiones. Desprecia la gloria del cielo. Aborrece el amor y se burla de la virtud. Tienta las pasiones más oscuras. Su música es el sonido de una sirena. Enreda una cuerda mortal sobre la familia más dulce. Es la fábrica de todo lo podrido, de todo lo maldito, de la pobreza y la locura, y es el quebrantador de hogares y arruinador de vidas preciosas. Es un mentiroso. Promete alegría y trae tristeza. Promete salud y trae enfermedad. Promete prosperidad y trae adversidad. Manda al marido a su esposa con una mentira sobre sus labios. Es el enemigo peor de Dios, y el mejor amigo de Satanás. Espera con una sabana sucia a cada niño nacido a este mundo. Su bandera está manchada con la sangre de mujeres y niños inocentes. Te llevará más lejos de lo que quieres ir. Te detendrá más tiempo de lo que quieres quedarte. Te costará más de lo que quieres pagar. Es el emblema de enfermedad, el pecado y la muerte.

 

 

ILUSTRACIONES Y PENSAMIENTOS
EL ALCOHOL Y SUS CONSECUENCIAS

 

La historia de las víctimas del aguardiente es una historia de vergüenza, de corrupción, de crueldad y ruina. Ha robado a la cara la gloria de su salud, y en lugar de la tez natural del rostro, lo ha dejado enrojecido e irritado con el alcohol. Ha quitado la belleza y la hermosura al rostro y lo ha dejado disforme y abotagado. Ha robado a las piernas su fuerza, dejándolas vacilantes e inestables. Ha quitado la firmeza y la elasticidad de los pies para hacerlos débiles y falsos. Ha robado a la sangre su vitalidad y la ha llenado de veneno, gérmenes de enfermedades y muerte. Ha robado al rostro su virilidad y fortaleza y ha dejado en su lugar las señales de la sensualidad y de la brutalidad. Ha corrompido la lengua con blasfemias, necedades e infamias. Ha inclinado las manos al mal, haciéndolas instrumentos de brutalidad y asesinato, en vez de serlo de utilidad y bien hacer. Ha roto los vínculos de la amistad y ha sembrado los gérmenes de la enemistad. Ha hecho del padre cariñoso y del cumplido esposo, un hombre tirano, áspero y homicida. Ha transformado a la madre cariñosa y a la esposa hogareña en una verdadera fiera infernal y en la encarnación de la brutalidad. Ha robado a la mesa su abundancia, obligando al hombre a llorar de hambre y pedir limosna en la vía pública. Ha llenado de criminales los juzgados, penitenciarías, cárceles y casas de corrección. Ha poblado las casas de asilo y manicomios con sus infortunadas víctimas. Ha llenado nuestro mundo tan bello, de lágrimas, gemidos, lamentaciones y odios; y a muchos pobres desamparados, de miseria y desesperación.  

 

SU MAJESTAD EL ALCOHOL

 

¿Me conoces?…Soy el príncipe de todas las alegrías, el compañero de todos lo goces mundanos, el mensajero de la muerte; el príncipe que gobierna al mundo.

 

Yo estoy presente en todas partes; en todas las ceremonias, ninguna reunión tiene lugar sin mi presencia.

 

Fabrico adulterios, hago nacer en los corazones pensamientos negros y criminales; a jóvenes y adultos los hago inmorales y los contemplo satisfecho; soy padre de la corrupción y de la desgracia, enveneno la raza, mancho los hogares, traigo el envilecimiento y la depravación, la locura, el crimen, el suicidio.

 

Yo acabo con la familia, degenerando y extinguiendo por completo la raza, ocasionando los conflictos, crímenes y desgracias en los hogares; hago nacer a los niños raquíticos, retardados, idiotas;
A los jóvenes hago perder la vergüenza, la dignidad, el honor, la educación y la religión; pongo un velo sobre los ojos y la conciencia, haciendo parecer el crimen como venganza, la adicción como pasatiempo, el adulterio e inmoralidad como entretenimiento.

 

Yo soy causante de las enfermedades y desgracias más asquerosas y viles, dolorosas e incurables: el cáncer, úlceras, la tuberculosis, tumores y muchas otorgas; aspiro convertir el mundo en un hospital, en un manicomio y en presidios.

 

Yo nazco en todas partes; conozco las regiones de Laponia y Siberia, los ardorosos valles de Egipto e Italia; yo tengo mi origen en el trigo, el arroz, el maíz, la cebada, el jugo de uva, el jugo de caña, el maguey…
Mi patria es la Tierra; mis esclavos, los hombres; el que me envía: el Diablo.

 

Yo soy vuestro rey.

 

Yo soy SU MAJESTAD, EL ALCOHOL.

 

 

¿Es el alcoholismo una enfermedad?

 

Si es…
1. Es la única enfermedad que se contrae por voluntad propia;
2. Es la única enfermedad que requiere una licencia para propagarla;
3. Es la única enfermedad que se embotella y se vende;
4. Es la única enfermedad que requiere tiendas para esparcirse;
5. Es la única enfermedad que produce dinero para el gobierno (por impuestos);
6. Es la única enfermedad que provoca el crimen;
7. Es la única enfermedad que forma hábitos;
8. Es la única enfermedad que se esparce por avisos comerciales;
9. Es la única enfermedad sin un germen o virus que lo cause, y por el cual no hay medicina de corrección humana
10. Es la única enfermedad que puede llegar a impedirle entrada a la gloria.  

 

El buen licor de papá

 

Un accidente fatal, involucrando las vidas de cuatro jóvenes, se llevó acabo en una de las carreteras de nuestro país. La evidencia que el licor fue culpable se halló en las botellas de whisky rotas entre los objetos y cuerpos mutilados de las víctimas jóvenes. El padre de una de las muchachas, en su enojo por la muerte temprana de su hermosa hija, amenazó con matar al que había provisto a estos cuatro jóvenes con licor. Pero al llegar a su casa, entre sus bebidas alcohólicas guardadas encontró una nota de su hija. “Papá, nos llevamos un poco de tu buen licor. Espero que no te importe”.
La Biblia nos dice acerca del día de la crucifixión de Jesús lo siguiente: “Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena… Entonces los judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas y fuesen quitados” (S. Juan 19:25-31, versión Reina-Valera antigua).

 

Acompañando a la virgen María estaba su hermana, otra piadosa israelita seguidora de Jesús y también María Magdalena, la que vendía su cuerpo por dinero, pero que fue rescatada por el amor perdonador de Jesucristo e incorporada al reino de Dios.
Era la víspera de la Pascua, pues coincidían o se encontraban dos grandes sábados: el sábado de la ley ceremonial, o la Pascua, y el sábado del cuarto mandamiento de la ley moral. Era un día de reposo doble: uno que apuntaba a Cristo como el Salvador de la humanidad y el otro a Cristo como el Creador de la tierra y todo lo que en ella existe, y al hombre y el sábado milenario en el reino de Dios.
En el libro de Lucas podemos leer lo siguiente: “Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba por rayar el sábado. Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento” (S. Lucas 23:54-56, versión Reina-Valera antigua). Podemos comprobar mediante el texto anterior que estas mujeres: la virgen, su hermana y María Magdalena no eran las únicas mujeres piadosas que acompañaron a Jesús hasta el suplicio.
También se menciona a otras mujeres como Juana y María, madre de José, y Salomé y “otras muchas” (ver S. Marcos 15:40, 41; S. Lucas 8:1-3). Junto con la bienaventurada virgen hay una constelación de mujeres piadosas que siguieron al Salvador hasta la hora de su muerte en la cruz. Todas estas mujeres, incluyendo a la virgen María, eran temerosas de Dios, conocedoras de la ley y los profetas y guardadoras del sábado. Es por eso que en algunos conventos se le ha llamado al sábado el Día de la Virgen, porque la virgen guardaba el sábado. El evangelista dice que lo guardaron conforme al mandamiento. ¿Dónde está el mandamiento?
CONFORME AL MANDAMIENTO
¿Dónde está y qué dice el mandamiento? En el Monte Sinaí, cuando Dios sacó a su pueblo de la cautividad pecaminosa de Egipto les dio el sábado.. En el Sinaí Jesucristo proclamó el séptimo día como día de reposo (“sábado” significa reposo) y el Espíritu santo lo escribió en la primera tabla de la ley. El Espíritu Santo es el “dedo de Dios” que escribió en el Antiguo Pacto la ley que representa el carácter de Dios y en el nuevo la escribe en las tablas de carne del corazón del que ha nacido del agua y del espíritu. El mandamiento dice: “Acuérdate del día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás tus obras, pero el séptimo día es día de descanso, consagrado para Yavé, tu Dios, y no harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que esté dentro de tus puertas: pues en seis días hizo Yavé los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos se contiene, y el séptimo día descansó; por eso bendijo Yavé el día del sábado y lo santificó” (Exodo 20:8-11, versión católica Nácar-Colunga).
La virgen María y todas las mujeres piadosas seguidoras de Jesús como el Mesías, observaban el cuarto mandamiento de la inmutable Ley de Dios. Rigurosa y concienzudamente guardaban el sábado conforme al mandamiento. Notemos que los evangelistas, inspirados por el Espíritu Santo, le siguen llamando sábado al séptimo día; y primer día de la semana al día que hoy se llama domingo.
En el Nuevo Testamento no hay confusión alguna, ni posibilidad de extravío por parte del creyente obediente. La virgen y todas las mujeres piadosas estaban en la verdad, amaban la verdad y rechazaban el error como abominable para el alma. Ellas no pudieron haber guardado el primer día de la semana, o el día del sol, solis invictus, Sunday. Ellas eran israelitas, hebreas, celosas de la ley y los profetas, amantes del Reino de Dios, sin mezcla alguna de tradiciones y mandamientos humanos. La herejía no era parte de sus creencias. Las costumbres religiosas de Babilonia, Egipto, Grecia y Roma no tenían parte en la vida espiritual de estas santas mujeres. Todas las mujeres cuyas vidas giraban alrededor del Salvador, guardaban por la fe los mandamientos de Dios. En este caso específico, la virgen María y todas las santas mujeres guardaban el sábado. Esto es históricamente cierto, bíblicamente demostrable y una verdad rigurosamente incontrovertible. (véase Génesis 2:1-3 con Exodo 20:8-11)
LA VIRGEN COMO MAESTRA
Al estudiar la vida piadosa de Jesucristo encontramos que el historiador Lucas nos dice sobre su costumbre piadosa, espiritual y normativa: “Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer” (S. Lucas 4:16, versión Reina-Valera antigua). Aquí encontramos dos cosas de máxima importancia en el camino de nuestra espiritualidad y de María como educadora: (1) Cristo guarda el sábado. (2) Cristo sabía leer.
La pregunta válida es la siguiente: ¿Quién le enseñó a guardar el sábado y quién le enseñó a leer? La virgen le enseñó a guardar el sábado y le enseñó a leer. A los doce años el adolescente divino conocía toda la Ley de los profetas como para discutir con los sabios y dejarlos atónitos de admiración. Sin duda que la virgen hizo un trabajo maravilloso en desarrollar, como mentora extraordinaria, a aquel niño y joven que sería “la Luz del mundo”. Ella conocía las Sagradas Escrituras y se las enseñó a su hijo.

Algunas personas se preguntan: ¿cuándo se debe bautizar, en la infancia o en la madurez? Para responder esta pregunta, lo mejor que se puede hacer es ver lo que dice La Palabra de Dios. Es necesario establecer en primer lugar que hay tres formas de aplicar el bautismo: la inmersión, el derramamiento o efusión y la aspersión o rociamiento. La palabra castellana bautizo viene del verbo griego baptizo, el cual implica inmersión, ya que deriva de la palabra bapto, que significa “sumergir en algo, o bajo algo”.

 

Desde el comienzo de la iglesia cristiana, el bautismo se ha practicado sumergiendo a la persona en el agua. Los bautisterios en los templos y catedrales evidencian que hasta el siglo XII el bautismo fue administrado sólo por inmersión.
Con respecto al bautismo de infantes, los documentos eclesiásticos más antiguos como la Didajé, El Pastor de Hermas, la Apología de Justino, son unánimes en afirmar que los que se bauticen sean discípulos (adultos) consagrados. La iglesia católica adoptó el bautismo de infantes luego de una candente debate entre Agustín y los donatistas en el cual el criterio de Agustín que defendía el bautismo de infantes, se impuso.
La polémica sobre esta forma de bautismo resurgió durante La Reforma Protestante de mano de los anabaptistas, que insistían en que el bautismo debía ser administrado sólo a los adultos y que el bautismo de los infantes no era válido. La discusión se agudizó porque tanto los católicos como protestantes estaban en contra de los anabaptistas, defendiendo el bautismo de infantes, aunque con diferentes argumentos.
Los católicos argüían que se debía bautizar a los infantes porque todos tenemos parte de la culpa (mácula) del “pecado original” de Adán.
Lutero también defendió el bautismo de infantes, pero aclaró que no es el agua la que limpia, como afirmaban los católicos, sino la Palabra de Dios que está en y con el agua, y la fe, que confía que la palabra de Dios está en el agua. También sostenía que el ser humano era incapaz de salvarse por si mismo, pero negaba que uno compartiera la culpa del pecado de Adán y el darle al agua un poder sacramental, como afirmaban los católicos.
Zwinglio, por su parte, compartía la posición, pero usó otro argumento para defender el bautismo de infantes. El vio en el bautismo de infantes el substituto del rito de la circuncisión, tomando como texto de apoyo la declaración de Pablo en Colosenses 2:11, 12. Según Zwinglio, la circuncisión era el rito que daba acceso al niño a formar parte del pueblo del pacto, por lo tanto, el bautismo es el rito de iniciación o de entrada a la iglesia, el nuevo pueblo de Dios.
Vemos, entonces, que la historia nos presenta tres argumentos que defienden el bautismo de infantes. Ahora veremos lo que dice la Palabra de Dios al respecto.
EL BAUTISMO DE INFANTES EN LA BIBLIA
Vamos a ver varias razones por las cuales se puede demostrar que el bautismo de infantes no es bíblico.
Ausencia de evidencia en los registros bíblicos
La Biblia no registra ninguna referencia o instrucción directa que autorice o repruebe el bautismo de infantes. De lo que sí hay registros en el Nuevo Testamento es de los bautismos de personas adultas, tanto judíos (Hechos 2:41) como de gentiles (Hechos 10:47, 48).
Recibimos las consecuencias, no la culpa de Adán
Algunos enseñan que por causa de Adán todos nacemos compartiendo esa culpa, y por ello se necesita del bautismo para limpiar la culpa. Pero no es lo mismo sufrir las consecuencias que la culpabilidad. El pecado de Adán trajo como consecuencia la separación de Dios, la muerte y el dolor (Romanos 5:12). Cuando una persona nace hereda, como consecuencia del pecado, la inclinación al mal y tendencia al pecado, pero no compartimos la culpa del pecado de Adán. Dios no carga el pecado de los padres sobre los hijos (Ezequiel 18:20; Jeremías 31:29-30).

 

¿Pero qué pasa si el niño muere antes de que pueda decidir por él mismo? ¿Acaso será condenado? ¿Será excluido del pueblo de Dios? ¡No!. Nuestro Señor Jesucristo no excluyó a los niños del reino de la gracia, sino que afirmó: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” (San Mateo 19:14). La fe de los padres creyentes los santifica (1 Cor. 7:14), ellos están seguros hasta que lleguen a la edad de responsabilidad personal.

LOS REQUISITOS PARA EL BAUTISMO

  • Para ser bautizado es necesario creer (San Marcos 16:15-16). En la Biblia, sólo los que creían eran bautizados (Hechos 8:36-37; 16:31-34; 18:8).
  • Hay que arrepentirse para que los pecados sean perdonados (Hechos 2:37-38). Sólo las personas maduras pueden entender y admitir su condición pecaminosa y buscar el perdón de Dios.
  • Se necesita la conversión o nacer de nuevo para poder entrar en el reino de Dios (hechos 3:19).
  • Debe haber evidencias de esa conversión o cambio, es decir, “frutos dignos de arrepentimiento” (San Mateo 3:8).

Por lo anterior, se puede deducir que para ser bautizada, una persona debe tener suficiente edad para comprender la necesidad del bautismo. Un infante no puede cumplir los requisitos del bautismo citados en La Palabra de Dios.

EL SIGNIFICADO DEL BAUTISMO
La inmersión del bautismo tiene un doble significado: el primero es mostrarnos simbólicamente la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. El segundo, representa un símbolo de nuestra muerte al pecado, la sepultura de nuestros pecados y el surgimiento a una nueva vida en Cristo (Romanos 6:3-5).
Por los dos significados anteriores, se entiende que esto debe ser hecho por una persona con raciocinio, plenamente consciente de lo que hace.

CONCLUSION
¿Deben ser bautizados los infantes? La respuesta es un rotundo ¡NO! La historia nos indica que la práctica en la iglesia cristiana del Nuevo Testamento era bautizar adultos. Los diferentes significados que tiene el bautismo nos dicen que debe ser entendido por y administrado a personas maduras. Por último, el bautismo es una respuesta de fe a la obra redentora realizada por Cristo en la cruz.

Fuente: Revista El Centinela

Lo que la Biblia dice acerca del sábado:  

1.- ¿Cuándo se estableció el sábado?

“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. El séptimo día concluyó Dios la obra que hizo, y reposó el séptimo día de todo cuanto había hecho. Entonces bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él reposo de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:1-3). Dios instituyó el sábado (junto con el matrimonio) en el último día de la semana de la creación, cuando el mundo todavía ostentaba su perfección original (Génesis 3: l), antes del pecado del hombre y antes de que aparecieran las naciones. De ese modo el sábado se dio para toda la familia humana, y no sólo para una parte de ella. Etimológicamente, “sábado” es una palabra hebrea que significa “descanso”.

2.- ¿Quién estableció el sábado?

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres… Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre” (S. Juan 1:1-4, 14). “ …en Dios, el creador de todas las cosas” (Efesios 3:9). “Porque el Hijo del hombre es Señor del sábado” (S. Mateo 12:8).


3.- ¿Para qué se estableció el sábado?

“También les dijo: El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado” (S. Marcos 2:27). Dios no creó al hombre para que guardara el sábado, sino que estableció el sábado, para que el hombre lo guardara. Otorgado con un propósito divino, no se debe menospreciar, ni despreciar ni olvidar este tiempo, que es un don de Dios.


4.- ¿Qué condición especial le atribuyó Dios al sábado y por qué?

Dios incluyó el sábado entre los Diez Mandamientos, escritos con su propio dedo en las tablas de piedra, como el cuarto de ellos: “Acuérdate del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó” (Éxodo 20:8-11). “Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehová… Siempre se acordará de su pacto. El poder de sus obras manifestó a su pueblo dándole la heredad de las naciones. Las obras de sus manos son verdad y juicio; fieles son todos sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y rectitud” (Salmo 11 1:4-8). Es el memorial de su creación y de su poder creador. El hecho de que Dios sea el Creador de todos los seres humanos significa que el sábado es de aplicación universal.

5.- ¿Por medio de qué milagro llevado a cabo antes del Sinaí identificó el Creador al sábado y lo confirmó como un día santificado y bendito?

“Jehová dijo a Moisés: Mira, yo os haré llover pan del cielo. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Pero en el sexto día se prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día” (Éxodo 16:4, 5). Véanse también los versículos 14-30. Dios repitió el milagro del maná con su doble porción para el sábado durante cuarenta años, destacando el sábado 2.080 veces, con lo que demostró la importancia de ese día.


6.- ¿Quién es el Señor del sábado, y cómo se llama ese día?

“Porque el Hijo del hombre es Señor del sábado” (S. Mateo 12:8). “Estando yo en el Espíritu en el día del Señor” (Apocalipsis 1: 10).


7.- ¿Qué se promete a los que guardan el sábado?

“Si retrajeras del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas delicia, santo, glorioso de Jehová, y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová. Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra y te daré a comer la heredad de tu padre Jacob. La boca de Jehová lo ha hablado” (Isaías 58:13, 14).


8.- Además de ser un recordativo de la obra creadora, ¿qué otra función le atribuyó Dios a su santo día?

“Y les di también mis sábados, para que fueran por señal entre yo y ellos, para que supieran que yo soy Jehová que los santifico… Santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios” (Ezequiel 20:12, 20). Como símbolo del poder de Dios para santificar a su pueblo, el sábado cumple la función de un sello (véase Romanos 4:11) de su pacto con los que lo adoran de acuerdo con las especificaciones. Es necesario un poder restaurador para salvar y santificar al hombre caído. Por lo tanto, el sábado tiene la doble misión de honrar a Dios como nuestro Creador y Redentor. (Véase también Salmo 51:10-12; Efesios 4:23, 24.)


9.- ¿Cristo guardó el sábado?

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y el sábado entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer” (S. Lucas 4:16). “[Dijo Jesús]: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” (S. Juan 15: 10). Sin duda alguna Jesús guardó el sábado, obedeció los Diez Mandamientos, inclusive el cuarto, que se refiere al sábado. Explicó que la obediencia a los mandamientos es fruto del amor a Dios, y no el resultado del formalismo, el legalismo o la ceguera con respecto al evangelio. (Véase S. Mateo 5:17-20; S. Juan 14:15; 15:9-11; Hebreos 13:8.) El mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo no reemplaza a los Diez Mandamientos sino que explica su esencia. (Véase S. Mateo 22:36-40; Levítico 19:18; Deuteronomio 6:5.) Jesús no violó el sábado como dicen algunos; lo que hizo fue despojarlo de las tradiciones no bíblicas que los dirigentes religiosos de la época le habían añadido, sin duda bajo la influencia del enemigo. (Véase S. Mateo 12:1-15; 15:6-9; S. Lucas 13:10-17; S. Marcos 7:9-13.) Cristo indicó claramente que el día de reposo bíblico debía perdurar después de su crucifixión y su resurrección, y no dio indicación alguna en el sentido de que debía terminar o se lo debía cambiar por otro día. (Véase S. Mateo 24:20, 21; S. Lucas 16:17.) Los cristianos debemos seguir el ejemplo de Cristo, que incluye la observancia del sábado. (Véase 1 S. Juan 2:5, 6; S. Juan 13:15-17; 1 S. Pedro 2:21.)


10- ¿De qué manera reafirmó Cristo la observancia del sábado después de su muerte?

“Fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Bajándolo de la cruz… lo puso en un sepulcro abierto en una peña… Era día de la preparación [viernes], y estaba para comenzar el sábado” (S. Lucas 23:52, 54). El Padre y el Hijo descansaron el sábado después de su primera gran obra, la obra de la creación. Entonces Jesús, después de terminar su segunda gran obra -la de la redención-, reposó otra vez en sábado antes de resurgir en gloria y triunfo.


11.- Los discípulos, ¿guardaron el sábado después de la resurrección?

“Al regresar, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento” (S. Lucas 23:56). “Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente sábado les hablaran de estas cosas… Pablo y Bernabé… hablándoles los persuadían a que perseveraran en la gracia de Dios. El siguiente sábado se juntó casi toda la ciudad para oír la Palabra de Dios” (Hechos 13:42-44). “Un sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración. Nos sentamos y hablamos a las mujeres que se habían reunido” (Hechos 16:13). “Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres sábados discutió con ellos… de las Escrituras” (Hechos 17:2). “Y [San Pablo] discutía en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:4).


12.- ¿Qué dice San Pablo acerca del sábado?

“Por tanto, queda un reposo [un sábado] para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:9).


13.- ¿Por qué Dios enfatiza la necesidad de guardar el sábado en estos últimos días?

“En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: ¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorar a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas! ” (Apocalipsis 14:6, 7). Compare con Éxodo 20:1 1. Vea también Apocalipsis 14:12 y 22:14. Porque: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento… Olvidaste la ley de tu Dios” (Oseas 4:6). “Le escribí la grandeza de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña… Olvidó, pues, Israel a su Hacedor” (Oseas 8:12, 14). “Mis santuarios menospreciaste y mis sábados has profanado… Sus sacerdotes violaron mi ley.. De mis sábados apartaron sus ojos” (Ezequiel 22:8, 26). “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17). Véase también Isaías 6:1-8.


14.- ¿En qué sentido constituye el sábado el sello de Dios?

(Véase otra vez Éxodo 20:8-1 1; Deuteronomio 4:13; Hebreos 8:10-12; Ezequiel 20:12, 20; Éxodo 31:13, 18; véase también Isaías 56:1-8; Lamentaciones 1:7; Ezequiel 22:8, 26; Nehemías 13:1518; Salmo 119:126,127).
a) Dios dice que es el símbolo de su pacto con su pueblo.
b) De los Diez Mandamientos, sólo el sábado contiene el sello oficial del Legislador: su nombre (Jehová tu Dios); su título (Creador: el que hizo el universo); su jurisdicción (el universo entero, lo que él creó).
c) Anuncia que el sábado sería ridiculizado por los perversos y los apóstatas que no respetan su autoridad como Creador. En cambio, Dios eleva el sábado hasta un lugar de honra, especialmente porque su pueblo será perseguido por guardarlo en lugar del domingo.


15.- ¿Qué invitación especial le extiende Dios a la humanidad?

“¡Temed a Dios y dadle gloria!”(Apocalipsis 14:7). “Escogeos hoy a quien sirváis” (Josué 24:15). “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29). “¡Si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río y tu justicia como las olas del mar” (Isaías 48:18). “Bienaventurados los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas en la ciudad” (Apocalipsis 22:14).

Fuente: Revista Momentos de Paz